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Como personas saludables tenemos la obligación moral y
social de contribuir con el bienestar de nuestro país.
Lamentablemente, un amplio sector de nuestra población no está consciente de
la necesidad que existe de recibir donantes voluntarios frecuentes para
mantener los abastos de componentes sanguíneos con una cantidad adecuada.
La comunidad responde en momentos de emergencia individuales o colectivas,
si embargo cuando surge
la emergencia ya puede ser muy tarde para el paciente que la necesita.
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